Inflación o deflación y al hilo del artículo de Krugman…

Parece que es el tema de moda.

First things first. It’s important to realize that there’s no hint of inflationary pressures in the economy right now. Consumer prices are lower now than they were a year ago, and wage increases have stalled in the face of high unemployment. Deflation, not inflation, is the clear and present danger.

La inflación de la zona euro se mantuvo invariable en mayo por primera vez en la historia en el 0%, un nivel seis décimas inferior al registrado en abril, cuando los precios subieron un 0,6% en tasa interanual, según la estimación preliminar de la oficina comunitaria de estadística, Eurostat

De los comentarios de Cotizalia

1. BF229/05/2009, 11:34 h.
Hay un dato que siempre debe ser considerado complementariamente: le avolución de la M3 [masa monetaria] en esa Comunidad.
Pues bien, los hechos nos dicen que la tasa de crecimiento de la misma sigue su imparable curso descendente. Mientras al finalizar 2007 crecía el 11,6% anual, al finalizar el año 2008 dicho crecimiento bajó al 7,5%, y al finalizar abril este año el crecimiento estaba en el 4,9%.
Esta bajada constante y creciente de la M3 se contrapone al hecho que en los últimos 15 meses los Gobiernos de la UME han puesto en marcha medidas “anti-crisis” por importe superior a los €3 Billones.

Aunque es cierto que, a diferencia de España, la mayor parte de las medidas “anti-crisis” no han sido inflacionistas [simple canje de activos], y han ido dirigidas al apoyo de la estructura productiva, la realidad constata que la disminución de la M3 se debe especialmente a la bajada del factor circulación del dinero, que, junto a la disminución del consumo [-4,2% anual en marzo], ha sido el motor básico de la contención de los precios en la UME.

Después de esta presentación, sabiendo, con un poco de mala uva, que Manuel Sarachaga es contrario a las tesis keynesianas de Krugman (y del común de los gobiernos occidentales), mis preguntas para él fueron:

¿Cual es la alternativa? ¿Subir tipos y drenar el exceso cuando todavía nos movemos en deflación? ¿Bajar tipos al cero pero mantener contención en el gasto público? ¿Ahorrar o gastar? ¿No hacer nada hasta que escampe?

Y la contestación, siempre generosa y siempre didactica, de Manuel Sarachaga:

Manuel

“Evidentemente no hay fórmulas mágicas y puedes encontrar tantas respuestas como personas como yo preguntes.

Dicho esto de antemano, creo necesario distinguir diferentes aspectos en esta situación:

– Actuaciones de urgencia, actuaciones a más largo plazo y cambios para no cometer los mismos errores (en fin, la disneylandia de los buenos propósitos)
– Política monetaria y política fiscal
– Entender de una vez qué ha pasado

Los actuales problemas se derivan de la manipulación del crédito/masa monetaria/tipos de interés, algo que no se puede planificar ni dirigir sabiamente como pretenden hacer los bancos centrales. Por una parte, los bancos centrales fallaron en su (imposible) misión de estabilidad monetaria y cambiaria al creer que ésta es equivalente a un control de la mal llamada “inflación”, es decir, el IPC. Despreciaron el precio de los activos y el crecimiento de la masa monetaria, del crédito y del apalancamiento de las entidades financieras que teóricamente supervisaban. Y por otra, los bancos comerciales utilizaron los mecanismos a su disposición para maximizar sus beneficios gracias a un endeudamiento casi ilimitado que les permitía multiplicar el crédito sin control (debido a los ridículos coeficientes de solvencia y de caja) y prestar a corto plazo el ahorro que captaban a corto, situándose en permanente riesgo de iliquidez y suspensión de pagos.

El desfase de demanda (= de crédito = de deuda = de déficit comercial) de algunos países ricos (entre los cuales destaca EEUU, pero donde también está España) provocó una serie de desequilibrios, a destacar:

– Déficit de ahorro en esos países y superávit en terceros países (exportadores y con superávit comercial): este déficit de ahorro se suplía gracias al flujo financiero “de vuelta” desde los que tenían superávit, que invertían en títulos financieros emitidos por los empufados (bonos del Tesoro USA –> los chinos tienen 2 billones USD, o en nuestro caso, cédulas hipotecarias y similares que nos compraban los alemanes, franceses y otros). Este proceso era posible porque los países exportadores y prestamistas manipulaban a la baja sus tipos de cambio, ligándolos al dólar (cuando en realidad deberían apreciarse por sus fabulosos superavit).

– Distorsión completa de los sectores productivos: no se producía sólo lo que la gente realmente necesitaba (de una forma sostenible), sino que fue ganando terreno la producción de aquello que era más rentable desde el punto de vista puramente económico y especulativo (lo que más beneficio generaba), provocando las famosas “burbujas”. Los sectores inflados inflaron a su vez al resto de sectores (los coches los compraban también los obreros de la construcción, que también tenían el vicio de comer en restaurantes, comprar ropa e irse de vacaciones…).

– Endeudamiento brutal de todo hijo de vecino en estos países con déficit de ahorro (el nuestro bate a cualquiera).

No sigo con los desequilibrios, aunque hay bastantes más. Con estos dos queda claro que ESE nivel de demanda, basado en ESA estructura productiva, ERA Y ES INSOSTENIBLE.

Cuando esta fase expansiva (= expansión del crédito y del dinero) toca a su fin porque no podía ser de otra manera (el servicio de la deuda es insostenible y no da para más), el chiringuito revienta. Y parte de los factores productivos que estaban en el momento equivocado en el lugar equivocado, tienen que moverse e irse a otro lugar CUANTO ANTES, y sólo así saldremos de este agujero en el que estamos metidos.

La contracción del crédito es inevitable, y los bancos centrales, que se equivocaron estrepitosamente, ahora quieren detener el derrumbe. Perfecto, es lo menos que pueden hacer, sólo nos faltaba. Bajar los tipos y expandir la base monetaria puede ser aceptable estando como estamos, pero hay que pensar cómo va a funcionar este chiringuito después, y no deja de tener sus perniciosos efectos (desincentiva el ahorro y sienta las bases de posibles expansiones crediticias e inflacionistas en el medio plazo).

Pero la actuación de los Estados es otro asunto. Cuanto más gasto improductivo con cargo a la deuda ejecuten, mayor será la gravedad del ajuste. Evidentemente, van a crear empleo, como no puede ser de otra manera. Y si dedicas a la gente a hacer castillos de arena y les pagas por ello, también creas empleo. Pero no se trata de eso, se trata de crear una estructura modificada de producción que sea sostenible, que responda a las necesidades y demanda de las personas, que no genere deuda excesiva ni sobredimensione determinados sectores, y eso ni sabe ni puede hacerlo el gobierno, sino los empresarios y la gente de la calle, pero hay que poner los medios para que esos recursos se muevan rápido.

La misión de los Estados debe ser:

1º Amparar a los que peor lo están pasando y que ni se beneficiaron especialmente de la fase alcista del ciclo ni tienen ninguna responsabilidad en la situación actual.
2º Realizar las reformas necesarias para que los factores productivos (básicamente capital y trabajo) se desplacen rápidamente hacia nuevos sectores. Esto supone, inevitablemente, un tiempo en que los factores desplazados estarán ociosos (desempleo), no hay forma de escapar de eso. El error es querer evitarlo inyectando dinero en los sectores que tienen que liberar exceso de factores, es decir, insistir en mantener el actual modelo productivo (decir una cosa y hacer la contraria).
3º Poner en marcha medidas de austeridad urgentes que les permitan mantener cierto impulso inversor (en proyectos ya evaluados como necesarios y que impacten sobre las bases del crecimiento económico: infraestructuras, capital humano y capital tecnológico) sin caer en un déficit tal que se convierta en una losa para el crecimiento futuro.
4º Evitar caer en medidas populistas, miopes y cortoplacistas.
5º No confundir la necesidad de preservar nuestro sistema financiero por el lema “ningún banco ni caja puede quebrar”. Claro que puede quebrar, y tras el correspondiente “castigo” a accionistas y administradores, puede seguir funcionando -si fuera imprescindible- con ayuda pública o privada, dando por tanto entrada en el accionariado a quien ha puesto el nuevo dinero (el Estado, otro banco o quizás los depositantes y acreedores).
6º Recordar que la riqueza se genera produciendo, no consumiendo. Incentivar la demanda sin permitir la necesaria corrección en la oferta es alargar la agonía y trasladar el problema al futuro: “patada a seguir”.

Hay que elevarse un poco, mirar desde arriba, con perspectiva y ver un poco más lejos.

Lamentablemente, todo esto no va a ocurrir porque no hay el suficiente arrojo político. Las actuales medidas de política monetaria y fiscal están sentando las bases para un periodo inflacionistas en no mucho tiempo. Esta será una deliberada salida, buscada para “diluir” la deuda pasada y luego Dios dirá. El peor de los escenarios (muy posible) para España es una salida para nuestro país más lenta que en el resto de la zona euro. La inflación se va a elevar rápidamente, y el BCE no tardará ni un mes en subir los tipos lo que haga falta y tratará de compensar la recuperación del crédito bancario con medidas restrictivas, que será justo lo necesario para alargar nuestra recesión/depresión, donde veremos decrecimiento o estancamiento, deuda pública > 60% y déficit > 10/12%.

Saludos a Krugman.”

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4 comentarios sobre “Inflación o deflación y al hilo del artículo de Krugman…

  1. Hola chicos!

    He localizado un mitin del PSOE en Gijón en el que Alfonso Guerra ya ha adelantado a la militancia que el Gobierno propondrá un contrato único con indemnizacion por despido progresiva, similar al que sugirieron los 100 economistas firmantes del plan para salir de la crisis: http://www.youtube.com/watch?v=C3Odt2JTno0&eurl=http%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fhome.php&feature=player_embedded

    Eso sí, consigue proponerlo como si fuera cosa socialista, y a la vez, en el colmo de la cara dura, aprovecha para darle una hostia “a la derecha” por querer abaratar el despido. El mundo al revés.

  2. Mi madre.
    Que bueno.

    De todas formas la propuesta puede ser buena, aunque las medidas del mitin a la realidad suelen perder lo poco positivo que tienen. Lo único esperable es conseguir acercar los dos extremos de la contratación española (hiperprotegido/precario)

  3. Respecto al manifiesto de los 100 sale otro de los 700, sera que al ser mas tienen mas razón. Ahi va mi pregunta ¿cual de los dos es mas acertado? aunque leyendo el segundo parece que tan solo se fija en el tema del despido pese a que coinciden en el tema de ampliar la protección al desempleado , inclusive aumentando su duración, cosa en la que también esta de acuerdo Manuel Sarachaga, ¿es tan solo un intento por llamar la atención de una manera populista, o es que se ve la amenaza de intentar realizar un reajuste del mercado laboral aprovechando una crisis creada desde fuera de este ámbito?
    ¿Es realmente necesario en este momento esa modificación o es mas urgente acometer cambios en la regulación del mercado financiero?

  4. Desde la prudencia, me parecería una barbaridad acometer ahora un cambio en la regulación del despido. Hemos tenido años, buenos años económicos que, paro estructural aparte, permitían afrontar estas mejoras con mejor clima para realizar cambios.

    Cambiar las reglas en medio del punto algido de la crisis no me parecería apropiado, ahora que una vez que se estabilice sí o sí tienen que poderse poner encima de la mesa determinados temas, por ejemplo, un modelo de contratación que permita acercar a la normalidad a ese sector del trabajador precario que se encuentra en tierra de nadie, ni protegido por los sindicatos, ni protegido por los convenios, ni por la empresa (añade poco valor).

    Y se tiene que poder flexibilizar a los hiperprotegidos. El ejemplo perverso es la gran empresa industrial, que prefiere realizar outsourcing entre otros motivos para quitarse de encima a sus propios sindicatos.

    En lo del mercado financiero como en todo, estoy muy pez. Pero me quedo con una interpretación, no es que hubiese poca regulación, es que aquí a nadie le interesaba controlar. Las entidades financieras no hacían trabajar a su departamento de riesgos, los políticos poniéndose medallas encantados con las cifras de crecimiento y los ciudadanos riéndoles las gracias. Los pocos que se atrevían a decir algo eran silenciados entre el descojone “somos los mejores” general. Sinceramente no creo que sea un problema de regulación, si no más bien de naturaleza humana. Y eso no hay norma que lo regule.

    Como mucho que los ciudadanos estemos vigilantes y cuando volvamos a escuchar sonido de risas, desconfiemos.

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