Sobre las limitaciones de mandato.

Otra recomendación de Cronos al debate, con un enlace que tiene más de un año de antigüedad (estamos a la última)

“Dentro del ideario conservador español está calando la idea de que permanecer mucho tiempo en el poder es malo. Sólo esto explica por qué, cada vez que los dirigentes del Partido Popular prometen medidas de regeneración democrática, comienzan limitando su estancia en el poder. En el pasado, tanto Alberto Ruiz-Gallardón como José María Aznar decidieron no estar más de ocho años en las presidencias del Ejecutivo regional y central, respectivamente. Recientemente, Mariano Rajoy ha prometido lo mismo.” IGNACIO URQUIZU

Lo primero sería clarificar que me considero progresista y que, pese a la impactante primera frase donde se la identifica con una medida “conservadora”, aprecio indudables características positivas y progresistas en lo que definiremos de manera general como “limitación de mandatos”. El artículo, más que un análisis riguroso, es una simplificación triste y vulgar que se podría titular “Aznar hizo la guerra de Irak porque se iba”. Existen casos evidentes de caudillismo en nuestro país que explican, o por lo menos hacen defendible, la necesidad de limitaciones de mandatos en los cargos con responsabilidad ejecutiva. El PSOE sufre bastante este efecto perverso de adscripción eterna al poder (Chaves estaba en activo en Andalucia cuando se publicó el artículo). Pero el PP lo ha sufrido también en sus carnes, por ejemplo, con Fraga en Galicia. Y sólo estamos hablando de dos ejemplos trágicos por lo extraordinariamente longevo de sus mandatos.

Los “creyentes” son capaces de argumentar con igual facilidad que el PNV sostenía una concepción patrimonialista del poder, y lo importante que es la renovación del ¡Patxi Lehendakari! (con lo que estoy de acuerdo) y al mismo tiempo no realizar la misma lectura de 30 años de gobierno ininterrumpido por parte de su propio candidato. Cosas de las alineaciones de creencias.

“Las democracias, para su correcto funcionamiento, necesitan partidos fuertes y cohesionados. Por un lado, si las formaciones políticas son débiles, emergen élites que compiten entre sí y que responden a intereses particulares.”

¿Me está queriendo decir que el partido socialista obrero español a día de hoy es un partido fuerte frente al poder ejecutivo? ¿Sin élites? ¿Y cuando Zapatero impuso su candidato (Miguel Sebastián) a la Agrupación Socialista de Madrid y después del fracaso y el evidente descontento de la Agrupación le premia con una cartera ministerial?

“Por una parte, si todo el mundo sabe cuándo es la fecha de caducidad del líder, sus posibles sucesores comenzarán una carrera, más o menos soterrada, por la sucesión.” “En cambio, en España encontramos el modelo opuesto: el Partido Popular trató de hacer lo más opaco posible el proceso de selección del sucesor de José María Aznar. En ambos casos los partidos salen debilitados.”

Maravilloso argumento perverso que resuelve porque no hay que realizar renovaciones (generan inestabilidad) que podría llegar a justificar la vuelta al sistema monárquico, como España es un país de irresponsables que no sienten ninguna lealtad hacia las instituciones, por ejemplo el respeto que le deben los perdedores a quien concurre y gana unas elecciones primarias, entonces lo mejor es que no se celebren. Y que los partidos se renueven de manera “natural”. ¡Viva la ciencia política y el análisis serio!.

“Lo que sucede es que esto (por la corrupción en política) no es cierto, puesto que la actividad política no implica necesariamente corrupción. Quizás sea una estrategia electoral exitosa en el corto plazo, pero en el largo plazo contribuye a transmitir ideas negativas sobre la política y debilita el funcionamiento de la democracia.”

Existen dos alternativas para escribir un análisis tan superficial en los argumentos, que el que haya escrito este artículo sea un iluminado que no tenga ni idea de como funciona de verdad un partido. O que simplemente estén montando un contra argumentario para cuando se presente una futura proposición de ley. En ambos casos, y mis disculpas al tal Urquizu, el artículo es malo de necesidad.

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3 comentarios sobre “Sobre las limitaciones de mandato.

  1. No me olvido del comentario sobre la crisis de la democracia.

    Vaya caña que le das al pobre. Yo creo que el hombre trata de defender su postura partiendo de la base de que los políticos actúan por incentivos (la reelección) y de que lo bueno es que tales incentivos esten alineados con las demandas de la gente:

    “Si los políticos no tienen como horizonte la reelección, no tendrán ningún incentivo para atender las demandas de los votantes y se sentirán “liberados” en sus decisiones del control de los ciudadanos”

    Así que este es el argumento a desmontar.

    Aunque de una forma intuitiva no me disgusta la idea de limitar los mandatos. también te digo que no veo claros los beneficios y creo que desde un punto de vista radical-democratico tiene serias dificultades.

    Sé que se invocará a EEUU, pero para que la comparación fuese correcta los partidos en España tendrían que ser completamente diferentes.

    Y es que la democracia se dice de muchas maneras (tantas como Estados con tal forma de Gobierno), no tiene un significado unívoco, y las cuestiones tipo “limitación de mandatos” tienen más de resultado de la historia que de solución teórica.

    ¿Quién Gobierna en la democracia Española? Parece clara que la respuesta es: los partidos.

    ¿Va a cambiar la limitación de mandatos la dinámica interna de los partidos? ¿En qué dirección?

    Nuestro politólogo parece suponer que el obligatorio cambio de cabeza de lista (y por tanto, en las condiciones presentes, cambio de lider del partido) cada cierto tiempo significará un debilitamiento de las fuerzas políticas, que sometidas a vaivénes internos en forma de cainitas luchas por el poder, desajustarán sus intereses respecto a las demandas ciudadanas, deteriorando la calidad de nuestra democracia.

    Al igual que tú, creo que esto hace agua por todos lados, comenzando con que no está tan clara esa relación directa demandas sociales —> actuación política; una cosa es el Pan y Circo para contentar a la gente y otra que las política realmente aplicadas se desprendan de reclamaciones populares (como subir la luz xd).

    Pero sigo sin ver cómo se transformarían los partidos. En el ideal, hacia una estructura anglo-sajona, con el partido como plataforma de apoyo a diversos grupos de ideas cercanas pero semi-autonónomos. Una especie de cártel electoral.

    Pero no podemos dejar de considerar la posibilidad contraria, en la que el aparato del partido mantiene el control del mismo, con independencia de la rotación de candidatos. Al fin y al cabo, ¿para qué ser fiel a un lider que no va a estar dentro de unos pocos años? ¿No será mejor arrimarse al aparato, a ese núcleo duro que tan sólo trabajaría en la sombra, con esporádicas estancias en cargos públicos? Pienso en el Partido Comunista Chino, en la que es el aparato el que va aupando a diversos miembros a los cargos importantes (quizá como resultante de la correlación de fuerzas del momento). Y ya sé que China no es una democracia, pero estoy analizando desde el punto de vista del funcionamiento organizativo del partido.

    Y es que limitando los mandatos cambiaremos el comportamiento individual, pero ¿qué pasa con el comportamiento del partido?

    Por otra parte ¿de qué limitaciones hablamos? ¿Para todo cargo público, diputados, senadores, directores generales, secretarios de Estado… incluidos? ¿Realizados los (pongamos) 8 años de servicio, podría volverse tras un paréntesis? ¿Cómo podría el país recoger la experiencia de esas personas que están tantos años en el asunto? (porque con independencia de lo corruptos o ineficaces que sean, está claro que tienen experiencia).

    Yo sigo sin decidirme, a falta de argumentos mejores estaría dispuesto a apoyar la medida si sirve para disolver a nuestras actuales élites políticas.

  2. Me dirás que no has realizado tú un análisis bastante más profundo y complejo que el del Sr. Urquizu.

    Y prometo contestarte con calma porque sobre esas dudas que planteas (debilidad de los candidatos frente a un aparato estable) yo también tengo mis dudas con el actual estado de los partidos.

    El asunto es que con partidos “abiertos” estos sufrirían o podrían sufrir renovaciones similares, al abrirse los puestos directores de los partidos a elección interna y directa por su base de militantes. Es cierto que la limitación de mandatos sumada a partidos no democráticos puede acabar agravando el problema al disociar todavía más al partido con su base.

    Y la limitación de mandatos, normalmente se refiere a poder ejecutivo, pero soy partidario de extenderlo al legislativo (Que parece que volver a trabajar es un drama). Vienes y te vas y luego vuelves si quieres en otro puesto.

    La rotación hace necesariamente más dificil el control del poder por parte de determinadas familias, aunque sea porque habría conflicto y eso sería positivo, se querría ganar que es lo que ahora no pasa con algunos políticos, que viven más tranquilos en la oposición. Que no quieren ganar porque no lo necesitan.

    Todo ello siempre que haya verdaderas elecciones internas en los partidos.

    Ya te digo que prometo dedicarle un poquito más de tiempo.

  3. “Las democracias, para su correcto funcionamiento, necesitan partidos fuertes y cohesionados. Por un lado, si las formaciones políticas son débiles, emergen élites que compiten entre sí y que responden a intereses particulares.”

    Este párrafo es consecuencia necesaria del argumento de la alineación de incentivos (que es dominante en la teoría democrática moderna).

    Pero si se niega la mayor (“en la medida que las democracias son representativas, es razonable pensar que los gobiernos llevarán a cabo aquello que quieren los ciudadanos.”) entonces no hay problemas para ver a los partidos como dichas élites que compiten entre sí y responden a intereses particulares.

    Porque, no cambiar una política por miedo a una reacción electoral negativa no significa llevar a cabo lo que quieren los ciudadanos (qué ciudadanos por cierto? He aquí la terrible regla de la mayoría o principio democrático según algunos, que no se lo que pensáis, xo para mi es algo escandalosa…).

    Esto lo digo para debilitar el argumento que hace la cohesión y fortaleza de los partidos una garantía de que se realicen los (supuestos) intereses ciudadanos.

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