Justicia poética

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Sobre la administración de justicia, enlace aquí

Después de recibir las pésimas noticias para Asturias del nuevo modelo de financiación autonómica (prometido milagro matemático de los panes y los peces, transformado finalmente en el mal truco de un trilero), creo que ahora más que nunca debemos aprovechar cada euro de nuestros impuestos en inversiones productivas y no, por ejemplo, construyendo un edificio a los ocho años de inaugurar el anterior. Necesitamos una mejor gestión: donde las parcelas de suelo público y los esfuerzos presupuestarios tengan una finalidad verdaderamente social y no sirvan para que unas pocas empresas recojan obra pública, aunque sea con el apoyo de los dos grandes partidos (a veces parece que atados a los intereses privados y no a la defensa del interés general).

Sabemos que una justicia lenta no es justicia. Sabemos que, dividida de manera incompresible en tres (estado, autonomías y CGPJ) es imprescindible su reforma. También sabemos que es ‘sencillo’ inaugurar edificios (eso es lo más fácil, las políticas de alto consumo de recursos públicos y dudosa rentabilidad futura que es lo que se ha venido haciendo en Asturias, y casi diríamos que en España, en los últimos años).

Pero los edificios no dictan sentencias, ni agilizan trámites, ni hacen que la justicia sea más justa, rápida e independiente. Por eso el futuro de este poema no pasa por hacerse fotos frente a un edificio nuevo; pasa por mejores jueces con más medios; pasa por funcionarios que crean en la importancia de su trabajo; pasa por las nuevas tecnologías y la conversión del papel en electrónica; pasa por menos titulares interesados de los políticos y una búsqueda sincera de una justicia mejor, que, de verdad y finalmente, trate con igualdad a los iguales.

Justicia poética, 16 de julio 2009

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2 comentarios to “Justicia poética”

  1. nubespasajeras Says:

    Muy buen artículo. Das en el clavo: esta crisis tiene que abrir los ojos de la clase política y que esta empiece a entender que el dinero público es MUCHO más importante que el privado, que CADA CÉNTIMO ha de gastarse con la más estricta y rigurosa necesidad; el dinero que se recauda de nuestros impuestos es lo más sagrado de la sociedad, porque es la representación de nuestra fuerza de trabajo y de cómo una parte de nuestra fuerza colabora con otras partes de la fuerza de los demás ciudadanos para llevar a cabo proyectos de gasto en común.

    La administración no debería recaudar dinero para gastarlo luego en obra pública innecesaria y otras estupideces: pistas de pádel, gacetas y folletos de autopromoción, cartelería variada… eso es como emplear la sangre que ofrecen los donantes en rellenar morcillas.

  2. Pedro Herrero Says:

    Muchas gracias.

    Más que abrir los ojos a la clase política, debería abrírselos a la sociedad civil, un poquito adocenada en este país.

    Me ha gustado la comparación de las morcillas. Me lo apunto.

    Un saludo.

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