Párrafos gustosos, capítulo I

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Otro factor de confusión procede de la obsesión española por regularlo todo, lo cual, por acumulación, produce verdaderos galimatías. El debate suscitado por el tema de los dieciséis años es reflejo del lío que tenemos con las edades.

Sígannos, si pueden, en este recorrido manicomial. Una niña debe usar sillita infantil homologada en el coche hasta los doce años. Al año siguiente, con trece, puede consentir en relaciones sexuales. A los catorce ya podría casarse, aunque en la celebración de su boda no podría beber bebidas alcohólicas. A esos mismos catorce años puede hacer testamento pero no se le permite viajar como acompañante en una moto. A los famosos 16 años de la polémica, es mayor de edad sanitaria y puede, por ejemplo, decidir un transplante, pero no puede hacerse un piercing o un tatuaje, ni puede abrir una cuenta corriente, ni votar.

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2 comentarios to “Párrafos gustosos, capítulo I”

  1. Crono Says:

    buenísimo

  2. M. Sarachaga Says:

    Si lo queremos hacer peor es imposible. Qué país, Dios mio, qué país.

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