Reorganizar

Hace unos días, un director de departamento me confesaba desesperado la imposibilidad de penalizar a aquellos compañeros que «no pegaban un palo al agua». El sistema universitario español basa sus incentivos a la docencia en la moral de cada uno, y señores, en estos tiempos la moral está por los suelos. Sin embargo, esta crisis va a propiciar muchos cambios inesperados en el sector público. Recuerden esta palabra: ‘reconversión’.

La universidad generalista y masiva de los ochenta está muerta. En una comunidad como la asturiana, la inercia demográfica se la ha llevado por delante. La crisis y la competencia por recursos autonómicos sólo aceleran un proceso inevitable.

La toma de conciencia de esta crónica anunciada es especialmente difícil para una institución que tiende a mirarse el ombligo peligrosamente. Pese a que algunos directores de centros pretendan defender el peso político de sus propios órganos de gobierno, la agrupación en un centro único tiene sentido desde el punto de vista de la gestión, y como mecanismo de fuerza gracias al aumento del número de alumnos.

España, además de 24 privadas, tiene 50 universidades públicas, con 6.700 millones de presupuesto y 100.000 empleados. La asturiana consume cerca de 200 millones de euros al año, que se retraen del presupuesto autonómico de sanidad, justicia u otras partidas. Hace unos días nuestro rector apuntaba en la dirección correcta al expresar en voz alta lo que muchos piensan, que no se pueden mantener facultades con cien alumnos para veinte profesores. El siguiente objetivo a reorganizar debe ser el campus de humanidades.

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4 comentarios sobre “Reorganizar

  1. No hay que pensar únicamente en términos de ratio profesor/alumno al hacer los estudios de viabilidad económica de la universidad.

    Hay que tener en cuenta también otro flujo de capitales, como son dinero de proyectos de investigación tanto públicos como privados.
    De este modo carreras con pocos alumnos, pueden subsistir debido al trabajo que realizan, porque sinceramente se me ocurre que en todo el tema web es de esperar grandes mejoras si expertos del lenguaje y su estructura trabajaran junto con personal técnico de otras disciplinas.

    Del mismo modo personal de otras disciplinas de letras podrían trabajar hacia los sectores del turismo (historia y artes), y la Universidad podría ofrecer servicios paralelos como la asesoría para traducción y/o protocolo en otras culturas.

    No sé si todas las opciones son viables, o ninguna, pero lo que está claro es que tienen que empezar a pensar que la palabra sostenible significa que tienen que generar dinero, no sólo pedirlo, y eso no depende ni mucho menos del número de alumnos sino de las tareas que realiza el personal contratado fuera del horario de docencia.

  2. Bueno Leti, no voy a poner como excusa que tengo 1600 caracteres para hacer una propuesta para reorganizar una Universidad como la de Oviedo con 400 años de historia. 😉

    Yo también estoy de acuerdo con que el ratio no es condición suficiente. Pero sí que sirve para detectar los primeros fallos estructurales aunque luego tengamos que evaluar más factores.

    Lo que tu propones, que los docentes busquen proyectos de investigación que financien su departamento, yo lo completaría con muchas más condiciones, un acceso más competitivo, una carrera investigadora, en aquellas carreras con escasez de alumnos con que sean más flexibles y accedan a formarse transversalmente (cuestión para la que creo que personas que han desarrollado doctorado y publicaciones estarían sobradamente preparados) y un largo etc. Pero todo eso choca con el concepto “De los míos, amigo, de los tuyos, enemigo” que impregna todas las políticas de la magna institución. En fin… Espero que esta crisis traiga algunos cambios de mentalidad por lo menos.

    Juan, un abrazo y gracias por leer. (Estoy por pedir que me pongan una sección que se llame “Haciendo amigos”

  3. En este debate lo que no hay que hacer es empezar con posiciones de blanco o negro. Probablemente en algún matiz gris se encuentre algo parecido a la verdad…
    Aplicar criterios de empresa privada a la universidad pública me parece un error mayúsculo. ¿POr qué? por que no es su función ser rentable, al igual que las piscinas públicas, los autobuses y las autopistas. Bien alrevés, su función es ser deficitaria. Sólo así podrá ser verdaderamente universal e igualitaria.

    Otra cosa es que se deban aplicar criterios de racionalidad y eficacia (NO EFICIENCIA). El objetivo de la UNiversidad publica ha de ser la eficacia, es decir, obtener personas bien formadas, competentes, cultas, preparadas. El objetivo NO ha de ser la eficiencia, es decir: obtener ciertos objetivos empleando el menor número de recursos para ello. Ese no es el camino, porque como deberías saber nos hacemos trampas al solitario y eficiencia es sinónimo en la administración de recorte. Y el recorte por el recorte, NO.

    No sé si me expllico…

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