En el pozo

En España siempre hay un procedimiento abreviado. Dos varas de medir, dos mundos distintos, uno muy duro para los ciudadanos de a pie, donde hay listas de espera, leyes, consecuencias, mucho paro y pocas plazas para tus hijos en el colegio de tu elección. En el otro mundo, un remedo de ‘nomenklatura’, a veces hereditaria, a veces consanguínea, a veces política, goza de los privilegios inherentes a la vinculación al poder administrativo y los contactos adecuados.
Mientras tanto, una sociedad débil tira la barra al suelo con sus representantes institucionales, reduciendo cada vez más sus expectativas de respeto y requisitos de honradez. Si el PP aprueba su código ético para incumplirlo con el Gurtel, el Ayuntamiento de Gijón anda pendiente del juicio penal a un arquitecto municipal; si el Ayuntamiento de Oviedo anda empozado en Villa Magdalena, nadie da una respuesta sólida a los sobrecostes del ‘superpuerto’ y el HUCA; si el patrimonio donado a la hija de 7 años de Bono es mayor que el mío, ni uno de sus compañeros de partido se sonroja al hablar de ‘socialismo’ y de «ir a por los ricos».

Por eso ni me sorprende que la Administración asturiana se disponga a proteger con nuestros impuestos a personas imputadas, personas a quienes no se les está exigiendo dejar su cargo ni sus responsabilidades por el posible daño que pudieran causar en caso de ser culpables. Escudarse en la presunción de inocencia para no asumir una responsabilidad, cuando son hechos fundamentados por un juez, son argumentos de politicastro que pueden arrastrar a quienes decidan poner la mano en el fuego. En otros países la gente dimite normalmente y aquí no podemos permitirnos más lujos escogiendo entre lo malo y lo peor. Ya que no podemos echarlos, por lo menos que se sientan ofendidos.

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Nada es gratis

Alguien, en algún momento, en algún lugar y de alguna manera tiene que pagar. Por eso, saludar determinados proyectos poniendo el foco exclusivamente en la cantidad a invertir, sin observar detalladamente el ‘cómo se paga el invento’ suele ser una actitud racional de cálculo político, pero una actividad de riesgo para el ciudadano (o socio, en este caso). Ejemplos municipales de esta actitud: Ruta del Molinón, Acuario, la Laboral, o la Intermodal de imposible comienzo y finalización. Aviso, por las implicaciones, que soy socio del Grupo Covadonga. Creo que las asociaciones son asociaciones, y las empresas, empresas. Y que el mercado de las instalaciones deportivas en Gijón está más que maduro. El Grupo, por su tamaño e instalaciones, sería un durísimo competidor en un escenario de captación de socios, con lo que la viabilidad de una operación basada en ello me parece, cuando menos, dudosa. Además, no olvidemos que el crecimiento del Grupo Covadonga no proviene de las cuotas, sino de una espectacular operación inmobiliaria que traspasó los espacios de la Calle Molino por los terrenos de Las Mestas, con unas importantes plusvalías. Por el contrario, la operación del Chas se basa no en un capital existente, sino en la búsqueda de financiación.

¿Qué garantía se pondrá? ¿Quién será la entidad inversora? Si les soy sincero, no soy capaz de entender qué retornos puede ofrecer una operación de este tipo y este tamaño en nuestra ciudad. Y me preocupan las consecuencias. No se pueden obviar las connotaciones inmobiliarias cuando hablamos de una parcela imbricada en el Viesques verde, zona revalorizada de manera extraordinaria tras su proceso de urbanización. Si se hace, alguien, en algún momento, en algún lugar y de alguna manera tendrá que pagar la posible deuda.

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Firma de opinión para “Punto Radio”

Hoy, gobiernos autonómicos socialistas estudian reformar el IRPF para gravar a las rentas más altas. Es indudable que la política requiere gestos, y este pretende lanzar un mensaje a la base electoral dinamitada tras el recorte social del pasado 12 de mayo.

No servirá para mucho, Zapatero no perdió las elecciones ese día, sino, hace aproximadamente un año y medio, cuando decidió no hacer nada ante las evidencias y datos que la crisis iba acumulando a su puerta.

Su responsabilidad no nace de haber creído en un primer momento que la crisis sería pasajera, soñando con que una vez estuvieran en crecimiento los Estados Unidos y las economías europeas la marea nos elevaría.

Su responsabilidad reside en haber agotado todo el margen de actuación de nuestro país, generando en la sociedad falsas expectativas, bien dilapidando recursos públicos en ineficaces Planes E o en promesas electorales demagógicas y regresivas como los famosos 400 euros. El sinsentido de una nueva ley de financiación autonómica, aprobada hace ahora escasos seis meses, que trasfiere más de 11.000 millones de euros del estado a las comunidades autónomas revela la errática política seguida durante este tiempo.

Por encima de todo ello, se encuentra la negativa reiterada del gobierno a afrontar reformas políticas imprescindibles, renunciando a la capacidad coordinadora del estado, apoyándose en estructuras profundamente conservadoras como los sindicatos, identificando erróneamente la mal llamada “salida social a la crisis” con mantener un status quo perverso que condena a la precariedad a un tercio de nuestros trabajadores, entre ellos, especialmente mujeres y jóvenes. El elevado endeudamiento de nuestras familias, y una tasa de paro juvenil del 40% causarán una hemorragia social de consecuencias imprevisibles a medio plazo.

Hoy, en la España de los cuatro millones de parados, tras haber sufrido la intervención europea de nuestra política económica, entramos en escenario dramático, un gobierno noqueado incapaz de tomar decisiones, que sigue jugando al despiste con todas y cada una de sus propuestas, mientras bordea permanentemente la catástrofe financiera.

Pongamos las cifras sobre la mesa, este gobierno ha asegurado que ajustará el déficit en 89.000 millones de euros para el año 2013, las medidas comprometidas el pasado 12 de mayo sólo representan 15.000 millones de euros y en el corto plazo tendrán un efecto contractivo en nuestra economía. Demasiadas malas noticias en el horizonte, poca credibilidad e inevitables ajustes futuros como para pensar, de manera ingenua, que un impuesto a los “ricos” pueda restaurar la imagen dañada del Gobierno Socialista.

Radiada el miércoles 2 de mayo, en el programa “Queremos hablar de Asturias” de Cecilia Pérez

Doble red

Por qué la clase media ha aterrizado progresivamente en la enseñanza concertada? ¿Por qué mienten algunos padres para conseguir ‘mejor’ destino? ¿Por qué un modelo, al que le asoman cada vez mas carencias, sigue diseñándose a golpe de conflicto laboral, bajo el prisma y la mentalidad de algunos representantes sindicales?

En Asturias, y en Gijon, en ausencia de debate, existe por la vía de hecho una doble red, la pública y la concertada, que bajo un crecimiento desacompasado ve subrayadas sus desigualdades por fronteras geográficas (sirva de ejemplo la línea roja de la avenida Constitución). Es inevitable que ante determinados volúmenes de solicitud los números cuadren con dificultad, cuando más si los padres expresan sus preferencias, y los gobiernos desoyen la urgencia de abordar una discusión incomoda, pero necesaria.

En la educación asturiana y española hay que buscar soluciones fuera de la fracasada transferencia autonómica, de la ‘facilona’ interpretación ideológica y del ámbito de la reclamación sindical; caminos fallidos por donde ha discurrido estos últimos 30 años. Hay que exigir al parlamento asturiano y nacional que responda tres preguntas: ¿Dónde estamos?, ¿Hacia dónde? y ¿Cómo?

Sobre el modelo educativo edificamos el futuro, en este momento de nuestra historia, con unos políticos adictos al hooliganismo, hay que reivindicar un nuevo tipo de ciudadanía crítica. Exigir, sobre cifras, datos y resultados, una evaluación concreta y técnica del modelo educativo (y una explicación pragmática de lo que se nos viene encima en cuanto a escasez de medios económicos). Si la posibilidad de un derrumbe se torna real, nuestra única tabla de salvación será una sociedad educada, cívica y competitiva internacionalmente.

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PD: Es un poco antiguo, pero los exámenes…