Indignación

Se ha jugado con el porvenir económico de nuestra región. Se ha mentido. La crisis no es la causa, sólo ha acelerado el final de la pantomima. Acabada la obra civil el puerto seguirá incompleto. Y es engañar el pretender que son los agentes privados, escasos de recursos, los que correrán con las inversiones. El rechazo de EBHI al traslado es lógico. Los tráficos del puerto no lo justifican. Así de simple, triste y demoledor.

Se acabaron los rollos y los premios, las buenas palabras e intenciones. Si el puerto no es competitivo y lleva estancado en sus tráficos diez años (siete de ellos de espectacular crecimiento); si los gestores portuarios caminan con paso firme hacia el precipicio; si se han cargado los astilleros gijoneses las decisiones políticas tomadas por los gobiernos socialistas; si son evidentes los fracasos en infraestructuras y el incumplimiento de las promesas que se hicieron al inicio de la década; debe haber responsables políticos respondiendo ante la sociedad. Que la oposición sea un conjunto de incapaces que no han sabido adelantarse a estos hechos debería hacernos reflexionar sobre su calidad como políticos.

Asturias necesitaba acabar la primera década del siglo XXI con los deberes hechos. Y no lo ha conseguido. Y lo vamos a pagar de manera muy dura entre todos. Asturias podía contar con una serie de infraestructuras que ejercerían de ventaja comparativa en la crisis (alta velocidad, autovía del Cantábrico, superpuerto). Sin embargo, nuestra clase política decidió comenzar dudosos proyectos que competían por recursos y esfuerzos, reduciendo nuestra capacidad para cerrar aquellos verdaderamente importantes. Esta columna se me queda corta para expresar la indignación que siento.

Enlace aquí

Anuncios

Mister Dato

Tras una licitación con innumerables fallos, la gestión económica del puerto es intervenida obligada por un crédito estatal de 250 millones, después de «garantizar» y perder la financiación europea.

Durante una década de increíble crecimiento económico los tráficos de El Musel han permanecido casi inalterados. Claves del escaso atractivo de nuestro puerto: mercancías cautivas, los estibadores y las elevadas tarifas. Una amplia variedad de empresarios asturianos cargan sus mercancías en Santander o Vigo.
Si en el año 2000 movíamos 20 millones de toneladas, en 2008, 19 y en 2009, 15… Diez años y 800 millones de euros después tenemos mucho espacio vacío en una explanada a medio hacer. Porque, acabada la obra civil, aun faltarían los equipamientos. Sin instalación eléctrica las cubas de diésel siguen llenando diariamente los grupos electrógenos que dan luz.

De los 3.000 millones vinculados al polo energético y logístico (central de biodiésel y ciclos combinados) quedan los 400 millones de una regasificadora, que entre la nula planificación energética nacional y la esquizofrenia del Gobierno socialista con su sí al carbón, sí a las renovables, y sí a todo (Sebastián ha hecho guiños a lo nuclear), tenemos una sobrepotencia instalada y un déficit nacional de tarifa de 4.600 millones de euros. No hablo de Lada Velilla.

Sobre la autopista del mar está muy bien hablar de la anécdota de los turistas, pero lo único que puede hacer sostenible su funcionamiento es que un ‘pool’ de cargadores acompase su producción logística a la frecuencia de los trayectos. ¿Cuántos lo han hecho?

La alta velocidad Benavente-Orense en camino. Asturias 2010, ni alta velocidad, ni enlaces del puerto ni transcantábrica. No hablo del chiste del metrotrén o el plan de vías. Facta concludentia.

Enlace aquí

PD: Facto concludentia, es un término jurídico, si no me equivoco quiere decir que los hechos sentencian.

Astur

El clima que reina hoy en la política asturiana (vergonzosa la destitución de Arias Cachero) no es el mejor para hacer un llamamiento ingenuo a la unidad. Pero siempre hay que intentarlo.

Tras el fracaso de la candidatura alguien dirá «cerco a Oviedo». Otros, con razón, nos acordaremos de la nula planificación regional del patrimonio cultural, o del vergonzosamente aparcado Museo de Bellas Artes de Asturias. Incluso algún ‘playu’ de Gijón puede alegrarse. Pero la vida no es un partido Sporting-Oviedo. Los políticos tratan de que percibamos a la sociedad en conjuntos de buenos y malos, y para ello nada mejor en Asturias que excitar el localismo que nos invade como un virus y ofrece réditos electorales.
Sin embargo, más que con la sensación de derrota y división prefiero quedarme con la foto de hace unos días, cuando personalidades de diferentes localidades, instituciones y signos políticos cruzaban manos y esfuerzos defendiendo la candidatura.

Hoy podemos ver el rechazo como el final de algo. O podemos verlo como un nuevo principio. Si somos capaces de enfrentarnos a esta crisis juntos, entendiendo que se nos exige generosidad y una visión menos miope de la realidad, Asturias sigue teniendo capacidad para lo mejor. Por encima del carbón y de las huelgas, tenemos las herramientas necesarias para crear algo nuevo en esta comunidad, tenemos a cientos de asturianos desperdigados por el mundo derrochando valor y empuje a la espera de una oportunidad por la que volver.

Asturias necesita un nuevo impulso que sume, que sea inclusivo. Que pare esta estúpida división social, que no ha hecho nada más que enterrarnos en un conflicto permanente. Que entienda que la Tenderina y Roces; que La Luz o la Arena; que Oñón y La Fresneda, formamos una unidad. Somos una única ciudad. Somos la Ciudad Astur.

Enlace aquí

PD: Que nadie entienda que estoy defendiendo ningún tipo de regionalismo. Creo en la ciudadanía liberal, y en hacernos responsables de nuestros fracasos y de nuestros éxitos, no en las entidades sentimentales ni históricas.

Pikachus

“Un título, idiomas y serás el día de mañana algo de provecho”. C. es ingeniero agrónomo, envía solicitudes para ser reponedor en cadenas de supermercado; M. es licenciada en comunicación audiovisual, tras dos años en paro vende calzado en una zapatería; E. es licenciado en Económicas, hace contabilidades a jornada completa por ochocientos euros; N. es periodista licenciado, desde un ERE en Asturias desembarcó a Madrid. Todos ellos, treinta años (¿Dónde estaba usted a su edad?) Todos ellos sin la suerte de contar con lo que de verdad importa en Asturias: Un buen enchufe.

Gran empresa, carbón y función pública ocupan la agenda. Pero nadie protesta por mi generación. Constatemos que la clientela de los sindicatos son los trabajadores indefinidos, y la gerontocracia y los pensionistas la de los políticos. Nadie hace nada por los jóvenes que son zurcidos por un mercado laboral que les da la espalda. Que les roba su carrera profesional, les cierra las puertas de la emancipación y les impide formar una familia. Eternos adolescentes de treinta años, compartiendo piso y videoconsola. Con peces, perros y gatos en vez de niños. En una carrera colectiva hacia el precipicio. No es la ‘malvada’ patronal ni existe un complot neoliberal, la dinamita bajo la mesa del estado del bienestar español tiene tres dueños: paro, nacionalismo y pirámide de población.

El siglo XXI es más complejo de lo que puedan abarcar las retóricas obreristas de los líderes sindicales y los discursos escleróticos de izquierda y derecha. Repetir consignas como loros no es un valor. También se aferraban a sus ideales quienes, contra la evidencia, defendían la física aristotélica y el geocentrismo. Hoy, más de un joven habría hecho huelga contra el gobierno y contra los sindicatos.

Enlace aquí

Sobre el conflicto de Ecuador y la actuación de Rafael Correa

Las personas queremos formar parte de la historia. Queremos estar ahí. Queremos decir “Yo lo vi en directo”. Los periodistas quieren contar historias. Internet, y la comunicación vía twitter han traído un nuevo tipo de ciclo informativo que impide tomar distancia y contextualizar la hiper-realidad de encontrarte en mitad de la escena (Uno, desde aquí, puede ver la televisión de allí, leer los textos y opiniones de ciudadanos ecuatorianos, sentir empatía hacia sus sensaciones subjetivas). Para el periodista acaba siendo una obligación opinar rápido, escoger narrativa y analizar de manera superficial, si no el tema se retrasa y otros lo habrán hecho antes que tú. Los políticos con olfato, a quienes se les dan bien los medios de comunicación, anticipan e intuyen donde se encuentra una buena historia. Y acuden a ella. Y la usan.

La triste historia de los trabajadores atrapados en una explotación minera ha reforzado la imagen del presidente chileno. No hay nada criticable en querer establecerse como referencia en un momento de crisis nacional.

Por el contrario la desgraciada revuelta ayer en Ecuador es un triste ejemplo de cómo el comportamiento irresponsable de un gobierno puede agravar la situación original. Rafael Correa acudió sin seguridad suficiente a una muchedumbre. A ningún presidente Asturiano se le ocurriría introducirse en mitad de alguno de los conflictos laborales que hemos tenido a lo largo de nuestra historia reciente (Naval, minería). Y son asuntos de muy menor gravedad. Una revuelta protagonizada por miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad es peligrosa, y da miedo, pero no tiene porque ser un “Golpe de Estado”. Puede ser violenta, pero no tiene porque tratar de subvertir el orden constitucional o sustituir el poder legítimo por otro.

El gobierno de Correa sufre una protesta salvaje y violenta, y acude al conflicto y sufre una agresión, todo ello es condenable. Pero hay que seguir analizando el comportamiento de Correa. Correa no es retirado de la muchedumbre por los miembros de su seguridad, y una vez en el hospital se dispone a dar un mitin desde una ventana. No llama a la lealtad de las fuerzas armadas (recuerden nuestro 23-F) sino que lanza un encendido y contraproducente discurso. Mientras tanto, miembros de su gobierno arengan a la masa a ir a rescatarlo. Todo de una enorme irresponsabilidad.

Denunciar un intento de golpe de estado, con ligereza, es grave. Correa al parecer ha declarado el estado de excepción y puede plantear la disolución de la asamblea legislativa. No se ustedes, pero en este asunto no creo que el Gobierno de Correa haya actuado correctamente.