Archive for 14 diciembre 2010

Calimero

diciembre 14, 2010

Aristeia, dos instituciones se enfrentan en combate singular. El Gobierno del Principado y la Universidad de Oviedo, por la brizna de paja que rompe la espalda del camello, una factura de agua y jardines a cobrar por el Recrea. El conflicto real pivota sobre la financiación universitaria y se ha ido enconando. Las acusaciones de reducción presupuestaria y maquillaje con las partidas del Campus de la Excelencia y los fondos mineros, la amenaza a la nueva titulación de trabajo social. Un gobierno saliente coacciona con el mango de la sartén, los presupuestos, pero, visto lo visto en Cataluña, no parece que hablemos del futuro. La Universidad amenaza con marcharse de la Laboral, y una institución tan opaca a la sociedad es un mal enemigo, sufre pocos costes internos cuando se enfrenta al Principado.

A estas alturas parece obvio que la Laboral debería haberse ocupado, años atrás, con la llegada de la Universidad a Gijón. El dinero europeo, tan fecundo para realizar obra nueva dio al traste con esa posibilidad. El mismo dinero germano, esta vez camuflado de fondos mineros, centrifugó un campus hacia Mieres. Cascarones vacíos navegando en las procelosas aguas de la crisis.

La Universidad le hizo un favor al Gobierno cuando accedió a ocupar tantos metros en la Laboral. Un espacio enorme que nos convierte en pigmeos y que busca de manera desesperada contenido. Un edificio que parece querer cobrarse los años de intencionado olvido. Así, su primera víctima, la programación cultural de Mateo Feijoo que buscaba cristalizar el proyecto de Jorge Fernández León, se ha visto sustituida por José Luis Moreno.

En consonancia, si la Universidad de Oviedo decide abandonar la Laboral quizás apostemos por enviar la Semana Negra a celebrarse entre las escaleras de Luis Moya.

La noticia y mi columna

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Verbena

diciembre 5, 2010

Yo trabajé en la Semana Negra como servicio técnico de organización. Los ‘setos’, así se nos llamaba, recibíamos un curso de formación. Primeros auxilios, extinción de incendios, seguridad. También se nos enseñaba sobre la experiencia de años anteriores: los cuellos de botella, el esfuerzo estéril de levantar a los manteros, la prudencia necesaria a la hora de tratar a un feriante que lleva ocho horas al volante. Nos despidieron con un: «Bueno, todo lo que os hemos contado es fundamental, pero tranquilos. Nunca ha muerto nadie en el recinto durante la celebración». Ese año, durante mi turno nocturno, murió electrocutado un trabajador. Le practicaron de manera rápida la reanimación cardiorrespiratoria, pero la electricidad había quemado sus órganos internos. Entró con pulso en la ambulancia, pero no había nada que hacer y certificaron su defunción antes de llegar al hospital.

Al día siguiente hubo un apuñalamiento entre feriantes. Peleas. Bares que no cierran a las horas acordadas. Y mucho alcohol y drogas duras entre los asistentes. Cuando desmontábamos, recogí pivotes de hormigón entre pequeñas piscinas de excrementos. Ya que tenemos a la mitad de los padres de Gijón indignados contra un bar que vendía alcohol a menores, ¿quieren saber también quién está en la Semana Negra? Sus hijos. Comprando alcohol y haciendo botellón. Y niños de los vendedores ambulantes, muchos, despiertos todos los días hasta altas horas de la madrugada. Sus padres les están vendiendo a ustedes pulseras, sombreros estúpidos y arcos.

Entiendo que el rector se niegue a dar cobijo a esa verbena que pide a gritos una reestructuración. Hace años que se nos fue de las manos.

La noticia y mi columna.