Columna “Jipis” publicada 22 de septiembre de 2017

Jipis

Recuerdo la primera vez que me trataron como alguien de derechas. En 2002, tenía 22 años y ETA entró en la discusión. Yo me posicioné a favor de la Ley de Partidos y la ilegalización de HB. Recuerdo el tono despectivo seguido del «ah, que tú eres del PP». La primera vez siempre sorprende.

Podría haberlo hecho, pero nunca he votado al PP; lo que sí ha sucedido con frecuencia es que se me confunda con alguien de derechas. Desde Solé Tura a Tony Judt, mis pocas lecturas han dejado algunas ideas escasas, pero fijas en mi pensamiento político. Una de las que me vertebra es que el nacionalismo es una ideología totalitaria y racista que forma peores sociedades y solo trae desgracias. El ‘Brexit’, Orbán, Trump o los xenófobos del norte de Europa son, esencialmente, nacionalistas.

Nunca he entendido que parte de la izquierda no denuncie que los postulados que animan a la secesión catalana son mentirosos y egoístas. Y tampoco entiendo por qué, para parte de la izquierda, apoyar hoy que se cumpla la ley con todo su peso en Cataluña es contradictorio con el espíritu de la democracia, más cuando sabemos que la arbitrariedad y el desorden se ceban habitualmente con los miembros más débiles de nuestra sociedad. Mi

madre lo resumió en un imperecedero aforismo: «Hijo mío, en esta casa somos de izquierdas, pero no jipis».

No tengo dudas de que si cae el proyecto español bajo el peso del nacionalismo secesionista catalán caerá también el proyecto europeo. Solo diecinueve países del mundo están clasificados como ‘democracia completa’. Diecinueve. España es uno de ellos. Una ciudadanía común y compartida, en un Estado democrático, social y de derecho es algo bello, excepcional y frágil. Como los leones blancos de Timbavati. Así que, jipis, necesitamos que nos apoyéis. Aún a riesgo de que en las cenas os confundan con votantes del PP.

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Columna “Los números súper dan” publicada 24 de septiembre de 2016

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LOS NÚMEROS SÚPER DAN

Hace años se puso de moda un crimen en forma de libro llamado “El Secreto” perpetrado por Rhonda Byrne.  En unos cientos de páginas se pasaba por la turmix la posmodernidad y la mística new age con la intención de iluminarnos con un conocimiento arcano. Byrne nos revelaba que si mis amigos y yo deseamos muy fuerte las cosas el universo conspiraría para que las consigamos. Por aclararles la duda, lo he intentado con mis hijos pero ninguna energía cósmica ha conspirado para hacer desaparecer de manera mágica los pañales usados.

Desde las elecciones de diciembre los numerosos portavoces del Tetris Podemita nos martirizan con que los números dan. Nos martirizan noche y día en todas las lenguas cooficiales de este país diciendo de todas las formas posibles que los números dan. El hecho que es que los números daban. En la breve undécima legislatura los números daban y Podemos votó que no.

Durante este tiempo de espera no han dejado claro con quién se suponen que dan los números. Sin embargo el portavoz no oficial de Pedro Sánchez y secretario de los socialistas catalanes nos ayudó a salir de dudas al decir que prefiere pactar “con los independentistas antes que permitir que siga el PP”. Uno puede preguntarse ¿Y para qué van a querer los independentistas que den los números? ¿Es mejor romper España antes que permitir que gobierne el PP? ¿Es mejor provocar unas terceras elecciones?

Y ahora yo les desvelo el secreto. Algunos socialistas tienen fe en que la justicia cósmica conspirará para que el PSOE destierre a Rajoy a la isla de Elba. Sin embargo su comportamiento refuerza, ante los votantes y desde hace meses, que ya no son un partido de centro con vocación de gobierno, aún más si sitúan al electorado ante la disyuntiva de romper España o de romper aún más el PSOE. La realidad material es esa y ninguna energía magufa les va a ayudar por muy fuerte que lo deseen.

Pedro Herrero

Responsable de Comunicación de Ciudadanos Asturias

Columna “Deber” 7 de abril de 2016

DEBER

Decía Berkeley que ser es ser percibido. Durante años, nuestro sistema económico incubó una burbuja inmobiliaria de proporciones históricas que al no ser detectada disparó el endeudamiento privado a niveles insostenibles.

Hubo quienes no se endeudaron, quienes se endeudaron más de la cuenta y quienes se endeudaron a niveles insostenibles. Yo fui de los segundos. Me hipotequé por una vivienda, como recomendaba el Banco de España. Hoy mi inversión ha perdido un 30% de su valor y he interiorizado una lección de valor incalculable: las deudas se pagan.

Como seguimos estando hechos de la misma materia falible, convendremos que será más útil para la opinión pública percibir las irracionalidades del presente que las del pasado. Durante estos años de peculiar esfuerzo anticíclico, hemos transmutado nuestro problema de endeudamiento privado en otro de endeudamiento público. Tanto el PP de Mariano Rajoy como el PSOE de Javier Fernández están aplicando la misma estrategia allí donde gobiernan: reducir la inversión, –gracias a los bajos tipos de interés–endeudarse en máximos históricos para pagar gastos de funcionamiento de la administración, sobrevalorar los escenarios de ingresos para justificar la falta de reformas, incumplir los compromisos de déficit y fiarlo todo a un futuro crecimiento económico que permita volver a equilibrar las cuentas públicas.

La verdad desnuda: el crecimiento no bastará. De afrontar el problema de endeudamiento público de nuestras administraciones dependerá la supervivencia de nuestro Estado de bienestar. Aplazar las reformas sólo supondrá el endeudamiento crónico de las generaciones futuras o sucumbir al delirio del impago.

Para tranquilizar a los asturianos, ayer, el gobierno socialista siempre tenía a mano las despeñadas administraciones catalana y valenciana. Sin embargo hoy, el Ministerio ya ha intervenido Extremadura y Aragón. Y hoy por carta, apercibe a los asturianos, en primavera, un Montoro en funciones y sin ramito de violetas.

Pedro Herrero

Responsable de Comunicación de Ciudadanos Asturias

Columna “Frío Polar” publicada 7 de mayo de 2016

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FRÍO POLAR

Amundsen y Scott decidieron competir para ver quién llegaba antes al lugar más remoto de la tierra: el Polo Sur. Es obvio que para liderar semejante expedición, donde se arriesga la propia vida pero también la de los compañeros, la ambición y la vanidad pesan más que ciertos valores.

Tras el 20-D, Iglesias y Rajoy han querido llegar, por motivos y rutas distintas, al mismo punto kilométrico: unos nuevos comicios que los sitúen como únicos protagonistas de una campaña polarizada. A ambos les ha dado igual la perplejidad de la ciudadanía; que este fracaso se sume a la larga lista de errores e incompetencias que condujeron a la mayor crisis económica de la historia reciente; que estemos viviendo un terremoto social donde los populismos y nacionalismos amenazan con romper España y la Unión Europea. Todo esto les ha dado igual.

En Asturias, el Partido Popular y los señores de Foro –ayer incapaces de votar juntos un gobierno y hoy felices miembros de una misma organización– sabían que su presidente Mariano Rajoy soñaba con unas nuevas elecciones ante un Frente Popular que le permita acallar las exigencias de regeneración en su partido. Por su parte Podemos conoce los efectos que tendrá para la xente la nueva convocatoria, saben que la desesperación es políticamente rentable si se sabe cómo explotar.

Les aseguro que para quienes se dedican a la política responsable resulta amargo comenzar otra nueva campaña en medio de esta situación social. Pero ya que nos han colocado aquí, tendremos que decirles que Ciudadanos ha sido en estos meses de negociación el partido más fiable y constructivo del maltrecho panorama español. Deben saber que, cuanto más decisivo sea Ciudadanos, más opciones habrá de que se forme un gobierno que reforme lo necesario, asiente las bases del crecimiento económico y vele por la unidad de nuestro país. En junio la ciudadanía podrá apoyar con sus votos la solución para una España unida y del bienestar, o apoyar a quienes nos han traído a este desierto helado.

Pedro Herrero

Responsable de Comunicación de Ciudadanos Asturias

Columna “Mi 12 de Octubre” publicada 12 de octubre de 2016

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Mi 12 de octubre

Llovía en Madrid. Me atendió un camarero estupendo trabajando en día festivo. Un comentario cariñoso para cada cliente habitual, “Hasta otro día jóvenes” le dijo  a una pareja de ancianos entre sonrisas.

Me salí a la calle a fumar. Detrás de mi sonó un ruido. Era un invidente bajo un paraguas. Daba golpes en el suelo con la bola de su bastón mientras un niño de unos siete años se mantenía junto a él agarrado a su bolsillo. Daba golpes en el suelo porque tras él salía de la boca del metro la que entiendo que es su mujer, también invidente. Con otro niño, este de unos cinco años.

Estaba lloviendo, se reagruparon, el padre ordenó con sus manos la situación. En silenció colocó a sus hijos agarrados a su bolsillo trasero. Los dos adultos se cogieron del brazo y bajaron todos juntos la calle.

Los niños eran videntes. Y se sabía de dónde venían porque llevaban las banderitas de España que se dan en el desfile. Si viven en El Carmen sé qué trayecto hicieron. Transbordo en Ventas. Y luego Retiro o Banco de España.

Me los imagino en medio de la multitud. Dos invidentes llevando a sus hijos a ver el desfile. Soy padre y sé lo que significa el mero hecho de salir de casa en un día de lluvia. Y luego allí, el ruido, la gente, yo tendría miedo de perderlos entre la gente. Pero fueron. No sé si allí les ayudaron. Supongo que los niños verían los tanques,  los jeeps, la patrulla águila. Y lo comentaron al día siguiente en el colegio.

En ese momento en tuiter un político ansioso de protagonismo explicaba que no acudía al acto de homenaje a la bandera.

Y no sé si España es esa familia de invidentes. O es el camarero que trabaja de buen humor en día festivo. O es el político que nos sermonea. O soy yo, fumando mientras llueve lejos de mis hijos. Pero afortunadamente hay una bandera constitucional, democrática y de paz bajo la que cabemos, así que feliz 12 de octubre a todos.

Pedro Herrero

Responsable de Comunicación de Ciudadanos Asturias

Mi intervención en el Consejo Político Extraordinario del día 28 de marzo de 2015.

Como consejero tuve la ocasión de participar en el Consejo Político del sábado 28 de marzo, durante el transcurso del mismo, al hilo de la moción que nos presentaba el Consejo de Dirección, esta fue mi intervención.

“Lo primero que quiero señalar es un reconocimiento para todos los candidatos y afiliados andaluces. Gracias por haber trabajado tanto y tan duro para sostener la bandera de UPyD en las pasadas elecciones. Y es por eso, porque reconozco su trabajo y su esfuerzo, que quiero señalar que así como el domingo fue un día terrible para los miles de afiliados y simpatizantes de UPyD en Andalucía, hoy es un buen día para UPyD.

Hoy es un buen día para UPyD porque, tras una campaña en la que nuestros afiliados lo han dado todo, los resultados de Andalucía han sido tan inapelablemente malos que no permiten segundas lecturas ni más búsquedas de culpables que la dirección nacional de este partido.
No podemos echar la culpa a la lista de conspiraciones y sospechosos habituales. Tampoco se puede culpar a los afiliados discrepantes con la dirección, porque les he visto trabajar como nadie por sus compañeros durante esta campaña.

Repito que hoy es un buen día para UPyD, para rescatar este proyecto, para convertirlo en algo grande. Para que entre todos convirtamos de nuevo a esta fuerza política en una referencia para la sociedad española.

Yo me metí en UPyD cuando sólo teníamos un diputado nacional y solo con ese diputado condicionábamos los debates. Yo me metí en UPyD cuando este partido hablaba todo el día de Educación, de Sanidad, de Justicia, de reforma de modelo territorial. Cuando este partido era una fábrica de ideas y una ametralladora de propuestas con la que nos seducía.

Pero en algún momento perdidos el rumbo ¿Dónde está aquel partido que hablaba de suturar la herida entre las dos Españas? ¿Dónde está aquel partido que estaba llamado a liderar la refundación de nuestro país?

¿Dónde está aquel partido? Enterrado bajo el discurso de la soberbia y la orgullosa soledad. Enterrado bajo un partido que se ha convertido en invivible para muchos afiliados. Un partido que se ha convertido, también, en invotable para muchos de nuestros votantes.

Por eso os pido, que como miembros de este Consejo Político nos ayudéis a sacar a flote aquel proyecto, aquel momento en el que UPyD era el sueño de un puente donde se encontrasen los españoles con independencia de su procedencia. Un proyecto capaz de proponer, de generar mayorías. Un proyecto capaz de generar consensos con los que abrir un nuevo tiempo político para nuestro país y para UPyD.

Y la reconstrucción de este proyecto esta dirección no la puede liderar.

Por eso mi voto es NO a la propuesta de moción del Consejo de Dirección. Y propongo ante este Consejo Político la creación de una gestora que dirija. 

Sobre el segundo asunto que también se está tratando hoy, sabéis mi opinión sobre la política de alianzas de UPyD. Espero que nadie diga que me oculto, porque os la he transmitido en público y en privado y lo dije claramente en septiembre pasado en este mismo estrado.

Creo que UPyD debe liderar la renovación y la reconstrucción de nuestro país, pero mi intuición me decía en aquel momento que es imposible que lo lideráramos en solitario. Y los resultados de marzo me dan la razón. Y esto ya no es una opinión. Es un hecho.

UPyD debe colaborar con las fuerzas políticas y sociales que se encuentran en su mismo espacio político. UPyD debe colaborar con Ciudadanos, con organizaciones de la sociedad civil como Libres e Iguales o Hay Derecho. UPyD debe recuperar el afecto de la opinión pública y de los intelectuales de este país.

UPyD debe hacerlo sin perder su autonomía ni su identidad. Pero debe hacerlo alcanzando acuerdos que sumen y multipliquen nuestra fuerza transformadora. La sociedad española nos necesita liderando y como referencia de ese espacio. Aún estamos a tiempo.

Ojo, porque yo sólo quiero lanzar esta propuesta, con sosiego y afán constructivo. Solo quiero lanzar esta propuesta, y no quiero que nadie, ni el Consejo de Dirección ni el Consejo Político, sustituya la voluntad de ninguno de vosotros ni de ninguno de los militantes de nuestro partido.

Consultemos a nuestras bases, a la gente que lleva siete años en el proyecto, preguntémosle su opinión sobre este asunto que nos afecta. Y que decidan. Y respetemos todos su decisión ya que son ellos quienes son UPyD.

Hoy es un buen día, porque me metí en UPyD, cuando estaba, como el Halcón Maltés, hecho del material del que están hechos los sueños.Y sigo queriendo que esos sueños se conviertan en realidad.

Muchas gracias.”

Mi intervención en el Consejo Político Extraordinario del día 6 de septiembre de 2014.

Como consejero tuve la ocasión de participar en el Consejo Político del pasado sábado, durante el transcurso del mismo, al hilo del documento que nos se nos presentaba, esta fue mi intervención.

Buenas tardes.

Seré breve, porque llevamos mucho debate.

Intentaré ser también positivo, porque muchas veces el debate, cuando es intenso entre compañeros (y este lo es) puede derivar en sensaciones agrias. También le hago un ruego a algunos de quienes me precedieron en el debate anterior, debemos ser capaces de reaccionar a la discrepancia sin argumentos ad hominem, desaniman a la gente.

Creo que todos somos conscientes de la gravedad que rodea a los sucesos de la política catalana. La, anunciada por Josep Rull, refundación de Convergencia en una fuerza soberanista y la previsible sustitución como primera fuerza política catalana, en el Congreso de los Diputados, de CiU por ERC , van a afectar de manera irreversible a una de las patas sobre las que se sostenía la arquitectura democrática española: la colaboración en la gobernabilidad del estado por parte de los partidos nacionalistas como terceras y cuartas fuerzas nacionales ha desaparecido como posibilidad para los próximos diez o quince años.

Al mismo tiempo, la izquierda de este país, tras los bandazos del PSOE y a través de la irrupción de PODEMOS, se encuentra en un proceso de transformación que no sabemos dónde acabará. ¿Pueden estos portavoces a la izquierda de la izquierda reeditar un pacto constitucional como el del 78?

Por otro lado, el Partido Popular está desarrollando una estrategia clara de presentarse a los españoles como la única opción a la que fiar la estabilidad de nuestro país. O yo o el caos.

Quiero señalar está cuestiones porque creo que debemos darnos cuenta de la magnitud de la respuesta que desde nuestro partido nos es obligatorio construir.

Es decir, frente a quienes piensan que nuestro proyecto ha podido perder utilidad con la irrupción de nuevos partidos, yo creo que la necesidad de que UPyD se configure como un espacio político de referencia para millones de españoles que se encuentran huérfanos de opción política es hoy más necesario que nunca.

Debemos dar una respuesta en positivo a esa sensación de orfandad. Debemos ilusionar a la sociedad. Darle esperanza. Y creo que este documento es un primer paso en esa dirección. Así que mi voto es sí a este documento. Sí a sentarnos a hablar con Ciudadanos. Y sí a construir ese espacio común, central, reformista y regeneracionista, no para UPyD, no para Ciudadanos, si no para nuestro país.

Muchas gracias

Intervención Consejo Político Extraordinario Pedro Herrero 6 de septiembre de 2014

Mi intervención en el Consejo Político Extraordinario de UPyD del día 6 de septiembre de 2014.