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Las Cortes constituyentes del 20 de noviembre de 2011

septiembre 16, 2011

La imprevista reforma constitucional pactada entre entre PP y PSOE, adelanta la necesidad en la próxima legislatura de una revisión en profundidad de nuestra Carta Magna.

Inclinándose del lado de quienes, precisamente, no creían en el proyecto de una España de ciudadanos iguales en derechos y deberes, nuestro presidente de gobierno trato de cerrar a lo largo de sus ocho años el debate territorial. Sin embargo, el apoyo a las reformas de diversos estatutos de autonomía, con la colaboración imprescindible de las fuerzas nacionalistas y del Partido Popular, no nos ha traido una España mejor preparada para la crisis.

Si la bajada de ingresos públicos hace todavía más patente la necesidad de reformas nacionales de calado bien sea en nuestro estado del bienestar o en nuestro mercado laboral; Si, como reconocen las instituciones internacionales, el agujero de las cuentas públicas españolas, se encuentra principalmente en el nivel autonómico. Y la deuda emitida por cataluña y valencia baja de calificación, y no encuentra comprador; Si ayer, los políticos socialistas andaluces, por ahora último bastión del PSOE, han empujado, a través de sus barones en el Congreso, la aprobación de una política nacionalista de gestión del agua, totalmente insolidaria, que contradice una sentencia constitucional y nos hace avanzar hacia la retaguardia y en contra del sentido común; Si los representantes políticos de los terroristas se encuentran más fuertes que nunca en las instituciones, sin haber condenado la violencia, ni haber pedido la disolución de la banda; Si el PSOE vota en el parlamento catalan y el parlamento español una moción promovida por los independentistas que trata de deslegitimar una sentencia judicial.

Creo que, por estas y más cosas, podemos considerar fracasado de manera rotunda el experimento territorial de nuestro gobierno; el PSOE haría bien en reflexionar que lo creado a su sombra durante estos años, más que un proyecto de país, se parece a una carrera acelerada de profundo egoismo territorial.

Sin embargo, cuando la crisis entra por la puerta, el sentimentalismo barato salta por la ventana. Desnudado por la crisis el lujo económico en que consiste este nacionalismo transversal e institucional, las cortes que entrarán tras el 20N deberán tomar consideración de cortes constituyentes. Y como tales, a imagen y enseñanza de lo que sucedió en la Transición, deberán pensar en los intereses reales de toda España y de todos los españoles.

Ya no es tiempo de discursos pequeños, pegados al terruño y a la boina, que tratan de hablar de lo anecdótico y olvidan lo importante. La lógica económica, y el impulso europeo, impulsarán, a su vez, reformas, principalmente en nuestro Estado del Bienestar, que favorezcan la integración de los territorios y el aprovechamiento de las economías de escala. Así, y como ejemplos, en los próximos años viviremos: una fusión municipal como la realizada en Italia; Veremos desaparecer las diputaciones; Y veremos como el reordenamiento de competencias en el sector público, y de su amplio perímetro, provocará el adelgazamiento de la administración durante unos años.

Este es un mundo nuevo, mucho más duro y complejo, un mundo en el que hay que ganar tamaño y competitividad, y en el que pintan bastos para la política exclusiva del “qué hay de lo mío”. Nada necesariamente malo, si con ello salvamos el estado del bienestar, bajamos las dramáticas cifras de desempleo, y por el camino todos: clase política, empresarios, sindicatos y ciudadanos, actuamos con responsabilidad.

Firma de opinión para Punto Radio, será radiada hoy viernes a las 19:45 en el programa “Queremos hablar”

Historia convulsa

agosto 18, 2009

Sobre la restauración de la Iglesiona, a veces a uno no se le ocurre nada que decir, uno se esfuerza pero no acaba de salirle nada… otras veces andas apurado de tiempo, o tuviste un imprevisto, pero si te han pedido artículo hay que enviarlo. Y justo cuando lo envías y ya no tiene vuelta atrás, encuentras lo que te hubiese gustado decir. Enlace aquí. ¡Atención al comentario y a los votos! 😀

Se acaban los trabajos de restauración de la basílica del Sagrado Corazón de Jesús, ‘la Iglesiona’ para que nos entendamos. Gijón dispone de una menor muestra de arte y espacios religiosos que por ejemplo Oviedo y siempre es interesante su recuperación. Incluso los ateos practicantes podemos alegrarnos.

Este edificio de principios de siglo ha evolucionado y sufrido con los movimientos de nuestra historia: en la convulsa España de 1931 es la primera iglesia incendiada de manera ‘popular’; después nuestra Guerra Civil española se lleva las seis estatuas que acompañaban al ‘Santón’ en ese lugar privilegiado del ‘skyline’ gijonés; como ejemplo del desarrollismo llega el horroroso edificio de seis plantas que tiene a su derecha; los tubos de escape de nuestra economía floreciente que sumados al incendio primario ennegrecen sus paredes; el tipo de acera estrecha del centro de Gijón; su configuración como estructura no independiente… ‘Eppur si muove’.

Durante la mayor parte de mi vida, para ir y volver de casa de mis padres, me ha tocado caminar junto a sus paredes negras. He visto los escalones metálicos que crecen a la espalda del ‘Santón’ e imaginado cuál debe ser la mejor vista de Gijón. He tocado «un ciento de veces» la verja metálica que se descuelga de su puerta. He pasado la mano por la piedra como lija oscurecida. Y he visto sus grietas, que nos representan más como país que cualquier lista de caídos por España.

Creo que las han reparado, esperemos que no reaparezcan.

Edito: Las grietas trataban de ser una metáfora sobre la ruptura de España… ya se, ya se, lo mío no es la prosa sentimental y descriptiva.

Los culpables. 21/3/2009 2/3

agosto 14, 2009

Escrito en un viaje a Bilbao, con mucha “mala hostia” y muchas dudas antes de enviarlo. Sobre Ovidio Blanco y, más que nada, la terrible actuación del Ayuntamiento en todo este asunto, enlace aquí.

Los culpables

Primero: El gobierno local. Delante de sus ojos, por más de 17 años, se han producido manejos que involucraban a funcionarios de alto nivel ¿Es Ovidio Blanco el único? No es suficiente con tirar balones fuera a la fiscalía. Tendrá que haber responsables municipales investigando, ya que entre lo penal y lo corrupto hay un trecho largo.

Segundo: Una oposición inactiva y sin iniciativa, a la que la situación parece venir grande. Que clama por una comisión de investigación (recurso de vagos), y que ahora, cuando no quiso o no se interesó en el pasado, pide que le dejen hecha la faena. La oposición debe fiscalizar la acción política, esa es su labor, para eso cobra y tiene asesores. Que busquen información pública nueva en los registros de la propiedad.

Tercero: Usted y yo. Sí. Ciudadanos de memoria frágil. Miembros de una sociedad desanimada que da manga ancha a sus mediocres responsables públicos. Lectores de una prensa deteriorada que rehúye la crítica y el riesgo. Hemos generado una clase política sin honor, de piel fina y nulo sentido de la responsabilidad.

El Ayuntamiento tiembla porque los actos nulos no prescriben ni pueden ser sanados. Si el arquitecto cometió alguna irregularidad es posible la anulación retroactiva de las actuaciones en que tomó parte. Es decir, tumbar el plan entero. Escribió Betham «las críticas a los hombres públicos son útiles, incluso cuando son injustas». Los socialistas que atacan la patrimonialista concepción del gobierno vasco del PNV no la observan en Gijón. Estos tristes manejos siempre germinan en el ejercicio del poder ininterrumpido. Defender la legalidad de estos actos, es defender indirectamente a Ovidio Blanco.

El Ayuntamiento que escoja bando, o con los ciudadanos o que no estorbe. Se lo exigimos. Nos lo debe.

Utilízame otra vez…, como si no fuera esta noche la última vez… (música de fondo) por Jesús Hevia

agosto 7, 2009

La botella de vino

Seis aňos hace de mi llegada a Alemania, y ya por entonces el “sistema de fianza” era lo más normal del mundo. Al comprar bebidas en botellas de plástico se abonan 25 céntimos por unidad (8 por las botellas de cristal) que le son reembolsados a uno tras la devolución de las mismas.

Los asturianos estamos familiarizados con algo parecido a la hora de pedir sidra y vasos en algunos merenderos. Esta medida permite reutilizar muchas botellas y ayuda a conservar la ciudad limpia, motivo por el cual la mayoría de los alemanes apoya y es partícipe de esta iniciativa ecológica (y al mismo tiempo de eficiencia económica). Además no resulta extraňo encontrarse con gente de escasos recursos económicos recogiendo botellas en los aledaňos de los estadios de fútbol, en los trenes y por el centro de la ciudad. Obviamente lo hacen por dinero, pero se puede decir que los “asociales” alemanes (así los denomina la sociedad alemana) realizan una labor cívica superior a la de la mayoría de los espaňoles.

La introducción del “sistema de fianza” tiene muchas ventajas y sólo un inconveniente: hay que poner un poco de nuestra parte y devolver las botellas a los establecimientos. Esto no supondría ningún problema si se obligase a los supermercados a aceptar todas las botellas, independientemente de dónde han sido adquiridas, tal y como sucede, salvo un par de excepciones, en Alemania.

Otras medidas ecológicas que están muy arraigadas en la sociedad germana son la separación de la basura (orgánica, plásticos y envases, papel, cristal, etc.) y la utilización de bolsas de tela para realizar la compra. En la mayoría de los supermercados alemanes se cobra por las bolsas de plástico y los políticos están estudiando leyes para suprimir dichas bolsas, o al menos hacerlas biodegradables elaborándolas con fécula de patata.

Separar la basura y hacer la compra con bolsas de tela son decisiones personales, igual que lo será devolver las botellas al supermercado si algún buen día (esperemos que pronto) se implanta el “sistema de fianza” también en Espaňa. Y decantarse por el o por el No debería verse respectivamente como un acto lleno o falto de civismo. Que podamos pagar las bolsas de plástico, prescindir de la fianza de las botellas o pagar posibles futuras multas por no separar la basura no es razón para hacerlo. Es un asunto más bien moral, una decisión que nos afecta a todos, ricos y pobres, ahorradores y derrochadores. Y la respuesta correcta ya la sabemos. La cuestión es más bien si estamos dispuestos a realizar un mínimo sacrificio personal para sustituir nuestros malos hábitos por unos mejores.

No quisiera finalizar sin aclarar una cuestión. En Alemania, el partido de los Verdes, el partido que más apuesta por la ecología, es el tercer o cuarto partido político más importante del país, hallándose sus ideas por tanto presentes en muchos gobiernos regionales de coalición. El programa económico de este partido es ilusorio y su propuesta política deja de lado, entre otros muchos aspectos, los intereses básicos de los trabajadores. Nadie en su sano juicio votaría a los Verdes para que gobernasen el país; sencillamente se les apoya para influir en los programas de los dos partidos principales. Concluyo, pues, diciendo que la ecología ha de estar presente en la política, pero que ni mucho menos debería acaparar el foco principal de atención; la ecología depende más bien de cada uno, de la voluntad personal de querer contaminar lo menos posible. De la voluntad personal de hacer de nuestra calle, de nuestro barrio, de nuestra ciudad y, en definitiva, de nuestro mundo un lugar mejor para vivir.

La función de los funcionarios es hacer que el Estado funcione por Jesús Hevia

agosto 3, 2009

trabajo

A muchos parece habérseles olvidado: Todo funcionario trabaja “para” y “por” un país. La falta de controles de rendimiento y eficiencia en los cargos públicos propicia el acomodamiento, el desinterés y, en el peor de los casos, la corrupción del funcionariado. Que aún no se hayan tomado medidas al respecto responde, a mi juicio, a un motivo tan claro como entristecedor: la decisión está en manos de cargos públicos que prefieren no correr el riesgo de morder su propio anzuelo en un descuido.

Cualquier Estado necesita trabajadores públicos; a poder ser, eficaces, comprometidos y leales al sistema. Y cuanto mejores sean las aptitudes y la cualificación del funcionariado, mejor le irá al país. El problema radica en que las arcas públicas no pueden, ni deben, competir con la empresa privada en la remuneración por los servicios prestados. Así pues, todo trabajador cualificado que dé prioridad a un salario elevado descartará lógicamente la opción de servir al Estado. Para contrarrestar esta pérdida se recurre al comodín de la seguridad, es decir, a garantizar un empleo de por vida con su respectiva pensión.

A priori puede parecer una táctica acertada prescindir de quienes por encima de todo valoran el aspecto económico. No obstante, emplear a aquellos que se interesan por la seguridad dista de ser la solución ideal; por un lado, porque esa seguridad suele desembocar no en comodidad sino en acomodamiento; y por otro, porque tampoco se logra filtrar a los trabajadores públicos más adecuados, a saber, los comprometidos verdaderamente con su país. Si se me permite la comparación, diré que algo parecido sucede con los equipos de fútbol y los jugadores de las canteras. Y que cada uno saque sus propias conclusiones.

En Alemania, donde a los funcionarios les está prohibido por ley declararse en huelga (medida que considero acertadísima), apenas se han incrementado los salarios públicos durante los últimos años, se ha suprimido la paga de vacaciones, se ha recortado la de navidad en un 30% y la jornada laboral a pasado de 40 a 41’5 horas semanales. El descontento es considerable, pero no lo suficiente como para que los funcionarios abandonen su cargo público y den el salto al libre mercado de trabajo. Y es que en el fondo, todo responde a una lógica muy sencilla: el Estado necesita empleados y ha de hacer todo lo posible por llenar el cupo; todo lo posible pero ni un ápice más, puesto que más dinero y/o más seguridad no garantizan una mayor eficiencia.

Como ya he comentado arriba, dada la sequía moral que padecemos es casi utópico que los cargos públicos aprueben medidas de autocontrol. Y como supongo que a todos nos consta lo provechoso que sería una implantación de salarios variables con incentivos por objetivos alcanzados, así como la creación de comisiones de control de calidad, pues no queda otra que lamentarse.

Termino pidiéndoles a los funcionarios que no olviden que la desatención de sus labores es infinitamente peor para el país que el descuido de Sergio Ramos contra Suráfrica. Si alguien entra en cólera, que no sea por nuestros funcionarios del balompié; aunque cueste mucho creerlo hay asuntos más serios, como por ejemplo la educación, la justicia, la seguridad nacional, la administración, etc.

Spain is different por Jesús Hevia

julio 29, 2009

Abrimos el árbol de colaboraciones a Jesús Hevia, joven asturiano que ha buscado su futuro emigrando a Alemania, y que a buen seguro puede ayudarnos a descubrir la imagen que se percibe de nuestro país fuera de nuestras fronteras.

VELAZQUEZ---LA-RENDICION-DE-BREDA-O-LAS-LANZAS

Spain is different

Desconozco el origen del dicho, pero ciertamente nos viene al pelo. En la piel de toro se vive como en ningún otro lugar del mundo, nuestra fiesta no tiene parangón y la gastronomía espaňola es la octava maravilla del mundo. Espaňa es diferente por emanar autoidealización a pesar de la cruda realidad en la que vive.

Somos un país endeudado hasta las cejas con una economía sobre arenas movedizas y una sociedad cada vez más desinteresada, morbosa, egoísta y, ¿por qué no decirlo?, inculta.

Lo más fácil sería achacar estos síntomas a los medios de comunicación, a los políticos y al sistema educativo. Más difícil, por la honestidad que implica, es entonar el mea culpa como ciudadanos, padres e hijos que somos. Cada pueblo tiene lo que se merece, si alguien nos ha castigado con políticos incompetentes y corruptos, con jueces parciales y cobardes, con policías y guardiaciviles injustificadamente violentos, con profesores incompetentes, con funcionarios egoístas y acomodados, con padres desinteresados por sus hijos, con menores impunes frente al delito, y con demás etcéteras; esos, hemos sido nosotros. Habrá quienes incluso prefieran culpar al diez por ciento de extranjeros de la degradación del país. A refutar semejante estupidez no dedicaré ni media línea.

El problema es de todos aquellos que se sienten españoles, sencillamente porque el problema somos nosotros mismos, es decir, nuestra incapacidad para hacer las cosas bien.

Si la calidad de vida de un país se mide por el número de bares o por el precio de las copas y el tabaco; si los medios de comunicación no se conciben sin sensacionalismo, morbosidad y debates en los que reinan el insulto y la capacidad de acallar a los demás mediante el grito; si parte de la cultura sólo se entiende cuando hay sangre de por medio; y si la salud de la economía depende de la tasa de empleo y no de la calidad y sostenibilidad del mismo… entonces, vamos listos queridos compatriotas.

Este primer artículo es un palo duro a nuestra sociedad, un suspenso para todos, para vosotros y para mí. Mi intención simplemente es dejar claro que el origen y la solución de los problemas está bien cerca; en nuestras manos. Mis próximas palabras se centrarán en situaciones, actitudes y problemas concretos desde el prisma de alguien que, a pesar de vivir en el extranjero desde hace ya unos cuantos años, ama España y confía en la capacidad de su sociedad para encontrar el buen rumbo y mantenerse en él.